{"id":30,"date":"2022-05-20T02:55:43","date_gmt":"2022-05-20T00:55:43","guid":{"rendered":"https:\/\/acfresno.es\/?p=666"},"modified":"2024-04-14T12:47:00","modified_gmt":"2024-04-14T10:47:00","slug":"antonio-garcia-de-quevedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/acfresno.es\/index.php\/2022\/05\/20\/antonio-garcia-de-quevedo\/","title":{"rendered":"Antonio Garc\u00eda de Quevedo."},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Antonio Garc\u00eda de Quevedo, naci\u00f3 en Fresno del R\u00edo en el a\u00f1o 1.860, y muri\u00f3 a los 63 a\u00f1os el 11 de junio de 1.923 en su domicilio, sito en lo que hoy es el N\u00ba 26 de la calle de San Jos\u00e9, siendo enterrado en el cementerio del mismo pueblo. Hijo de Francisco y Francisca, ambos naturales igualmente de Fresno.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ten\u00eda Antonio por profesi\u00f3n la de abogado, pero ya desde muy joven comenz\u00f3 a destacar por sus dotes literarias. No solo en la prensa regional, puesto que tambi\u00e9n colabor\u00f3 en diversos medios nacionales, como el semanario sat\u00edrico <em>Madrid C\u00f3mico<\/em>, en donde compart\u00eda pluma con literatos de reconocida solvencia, como Ram\u00f3n de Campoamor, L\u00f3pez Silva, Vital Aza, Alas Clar\u00edn, Jos\u00e9 Estremera, y un largo etc\u00e9tera. Tambi\u00e9n public\u00f3 sus obras en <em>El Papa-Moscas de Burgos<\/em>, <em>El Eco de Santiago<\/em>,\u00a0 <em>El Correo de C\u00e1diz<\/em> y <em>La Hormiga de Oro<\/em>, adem\u00e1s de sus m\u00e1s frecuentes publicaciones en medios de nuestra provincia; como<em> La Revista C\u00e1ntabra, La Atalaya, El Atl\u00e1ntico<\/em> o <em>El Correo de Cantabria<\/em>. Sus poemas, traspasaron las fronteras llegando a Cuba, con algunas publicaciones en la revista <em>La Monta\u00f1a<\/em>, de la que era colaborador y estaba\u00a0 editada por la Colonia Monta\u00f1esa en Cuba.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entre otros merecidos premios, obtuvo una corona de plata en los Juegos Florales del Ateneo de Vitoria, por su obra Oda a la Cruz Roja, siendo distinguido tambi\u00e9n por la Asamblea Suprema de esta instituci\u00f3n ben\u00e9fica con una medalla honor\u00edfica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por razones de su trabajo de abogado, pasaba\u00a0 largas temporadas en Santander, donde era sumamente apreciado en los c\u00edrculos literarios.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La Revista C\u00e1ntabra<\/em>, hac\u00eda de \u00e9l esta semblanza en uno de sus n\u00fameros; <em>\u201c<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong><em>En noches claras, primaverales o de est\u00edo, cuando no cae la lluvia ni canta el viento medrosamente, Garc\u00eda de Quevedo mide a lentos pasos los andenes del moderno Boulevard de Pereda; y cuando el tiempo adusto y hura\u00f1o barre las calles con el furor de la cellisca, da vueltas lentamente en La Plaza Nueva, en la sombra de las naves tristes, a las horas en que va cesando el bullicio de la ciudad. Nadie dir\u00e1 si lo encuentra acaso, que el nocherniego paseante, de andar seguro, de tranquilo aspecto, de rostro burgu\u00e9s, como de hombre contento de la vida, es el poeta tantas y tantas veces<\/em> <em>celebrado por sus versos sinceros, correct\u00edsimos, de los que en estos tiempos de agitaci\u00f3n literaria se complacen en seguir el camino trazado por los maestros consagrados. Garc\u00eda de Quevedo es un amador de la vida retirada y tranquila, de la descansada vida que cant\u00f3 el divino Fray Luis. Siempre ha vivido obscuro, sin grandes ambiciones, so\u00f1ando y escribiendo en cuanto su alma de poeta\u00a0 se ha conmovido, sin otro anhelo que dar salida a sus ideas y sentimientos. Trabajador infatigable, ha llenado miles de cuartillas, y poco a poco ha ido dejando la huella de su talento y su inspiraci\u00f3n en cientos de composiciones que formar\u00edan coleccionadas varios vol\u00famenes. Lo m\u00e1s trivial, lo m\u00e1s humilde halla un eco en su vida; y a veces el ansia de un momento de emoci\u00f3n que para otros ha pasado inadvertido, le ha inspirado a \u00e9l estrofas bellisimas. Arde en amores por la literatura y por el arte; y toda empresa de noble fin que llame a su puerta de escritor, le pone la pluma a punto de contribuir a su realizaci\u00f3n y a su progreso, con igual entusiasmo y desinter\u00e9s que pudiera tener a los veinte a\u00f1os en los albores de su carrera. Su coraz\u00f3n de poeta, un coraz\u00f3n bondados\u00edsimo, infantil, se alboroza como el de un ni\u00f1o, en cuanto oye hablar de planes y proyectos literarios. El no estar\u00e1 entre las avanzadas, entre los que hacen activa vida literaria, pero los sigue siempre desde su puesto presto a ganar el laurel conquistable o a perecer gloriosamente en la demanda. En estas p\u00e1ginas de Revista C\u00e1ntabra se guardan copiosas muestras de la inspiraci\u00f3n y el talento de Antonio Garc\u00eda de Quevedo. Ellas han sabido conquistarle la estimaci\u00f3n de los lectores, cuando ya contaba con el prestigio de triunfos envidiables logrados en brillantes torneos de arte, que dieron a su nombre literario una s\u00f3lida reputaci\u00f3n.\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Tampoco olvidaba Antonio Garc\u00eda de Quevedo en sus poemas, el rendir alg\u00fan tributo al pueblo que le vio nacer, y as\u00ed, entre sus muchas obras, encontramos algunas referencias a Fresno y sus contornos; como esta bella y exacta referencia al arroyo \u201cEl Merdero\u201d que discurr\u00eda por el pueblo\u00a0 lamiendo las paredes de la huerta de su propiedad;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em><strong>\u201cEn el olmo m\u00e1s alto de mi huerta,<br>cuya ra\u00edces por invierno moja<br>un arroyo que es m\u00e1s, y que no es r\u00edo<br>sino cuando los r\u00edos se desbordan,<br>tienen su enorme nido las cig\u00fce\u00f1as,<\/strong><\/em><br><em><strong>\u2026\u201d (Fragmento del poema Mis P\u00e1jaros)<\/strong><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Garc\u00eda de Quevedo, toc\u00f3 varios palos de la poes\u00eda; lo mismo hac\u00eda poemas \u00e9picos, que amorosos, sat\u00edricos o religiosos. Estos \u00faltimos, fruto de sus profundas convicciones religiosas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En el a\u00f1o 1.908, se inaugur\u00f3 el remozamiento de la Ermita de Santa Ana, cuyas obras hab\u00edan sido costeadas, si no en todo, si en una importante parte por su padre Francisco Garc\u00eda de Quevedo. Y el poeta, dej\u00f3 constancia de este acontecimiento en el poema que se transcribe a continuaci\u00f3n, y que fue publicado en <em>La Revista C\u00e1ntabra<\/em> en septiembre de ese mismo a\u00f1o.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>LA ERMITA DE SANTA ANA<br>I<br><strong>Ruinosa, olvidada y triste<br>la ermita se encuentra ya,<br>en medio del ancho valle<br>que nieblas suelen cercar.<br>En vano pr\u00f3speros tiempos<br>mira que vienen y van;<br>en vano en torno palpitan<br>el j\u00fabilo y la piedad.<br>Despl\u00f3mase el campanario,<br>hunde el muro el vendaval<br>y las traidoras ventiscas<br>su recinto ganar\u00e1n.<br>Pero se la ve de lejos<br>entre el verdor descollar,<br>cual nave que desguarnida<br>y sola a\u00fan flotando est\u00e1.<br>\u00a1Qu\u00e9 de veces a sus huecos<br>me iba de ni\u00f1o a asomar,<br>fascin\u00e1ndome el arcano<br>de su interna soledad!<br>Tan vieja y rota la ermita<br>y el crudo invierno al llegar,<br>a impedir que en tierra caiga<br>\u00bfqui\u00e9n vendr\u00e1?<br>II<br>Arquitect\u00f3nica flor<br>humilde, pero que dar<br>efluvios logra de nobles<br>y antiguos arte y ritual\u2026<br>\u00a1Cu\u00e1ntas edades tocaron<br>su frente! \u00a1Cu\u00e1ntas quiz\u00e1<br>en sus heridas pusieron<br>caritativa se\u00f1al!<br>Hoy, ni curiosos atrae:<br>por eso la ermita est\u00e1<br>sin culto, sin ornamento,<br>sin efigie y sin altar.<br>En vez del incienso grato<br>respira ingrata humedad;<br>no se oye el rumor m\u00e1s leve<br>de sus \u00e1mbitos brotar.<br>Sus pies, que el cincel puli\u00f3,<br>hundi\u00e9ndose en tierra van.<br>Ya sus umbrales sin puerta<br>son un espeso zarzal,<br>que ni los muertos los cruzan<br>como antes, para ocupar<br>su seno, que iba troc\u00e1ndose<br>en f\u00fanebre cavidad.<br>Alg\u00fan lagarto a sus grietas<br>acude, sol a tomar,<br>cual si de ella ense\u00f1ore\u00e1ndose<br>ya fuese el genio del mal.<br>Como tan abandonada<br>qued\u00f3, la abandonan m\u00e1s;<br>arrancarla del olvido<br>\u00bfqui\u00e9n podr\u00e1?<br>III<br>Musa que al bello sentir<br>daba forma sin rimar<br>lament\u00f3 aquel abandono<br>entre la bruma oto\u00f1al.<br>La musa huy\u00f3: su querella<br>\u00a1ay! \u00bfqui\u00e9n la recordar\u00e1?<br>Ahog\u00e1ndose fue en las ondas<br>del estruendo popular.<br>Y la ermita, que no encuentra<br>ni quien llore su orfandad,<br>si por la ruina se extingue<br>parece que anhela tal.<br>Ya apenas alma piadosa<br>su entrada viene a tapar<br>porque los huesos queridos<br>no robe fiera voraz.<br>Como quien me di\u00f3 la vida<br>dej\u00f3 esta vida mortal,<br>nadie se descubre y reza<br>cabe la ermita al pasar.<br>\u00c9l solo siempre lo hac\u00eda<br>diciendo: \u00abEnterrado est\u00e1<br>aqu\u00ed mi padre; recemos<br>para que descanse en paz.\u00bb<br>Y exclamaba: \u00ab\u00a1Pobre ermita!<br>\u00a1Si yo te pudiera alzar!\u2026\u00bb<br>\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026<br>\u00a1Alzada est\u00e1, padre mi\u00f3;<br>se ha coronado tu af\u00e1n!<br>IV<br>\u00a1Oh, qu\u00e9 gozo! Ved la ermita<br>a su juventud tornar,<br>con su augusta sencillez<br>y su pristina beldad.<br>Virtud que llamaste al pecho,<br>\u00bfqui\u00e9n no te responder\u00e1?<br>\u00a1Todo, t\u00fa, lo has conseguido,<br>sacrosanta Caridad!<br>Cuando faltaron las piedras<br>para la ermita, quiz\u00e1s<br>hasta los muertos las daban<br>de su mansi\u00f3n sepulcral.<br>Hoy los que en ella reposan<br>alborozados ver\u00e1n<br>que guardadores celestes<br>guardan su sue\u00f1o eternal.<br>Como L\u00e1zaro, a la luz<br>vuelve, de la obscuridad;<br>la religi\u00f3n, que es su esp\u00edritu,<br>llega su cuerpo a animar.<br>Madre de mi Dios y m\u00eda,<br>que a tu madre aqu\u00ed ver\u00e1s<br>honrada por los que ofrecen<br>esta prenda de piedad,<br>acu\u00e9rdate que mi padre,<br>en esta vida mortal,<br>honrando \u00e1 su padre, as\u00ed<br>quer\u00eda a tu madre honrar.<br>\u00a1Oh! Cuando llame la ermita<br>con su lengua de metal,<br>como grito de victoria<br>su acento resonar\u00e1.<br>Y escucharemos que dice:<br>\u00abVed que la fe puede estar<br>callada por largo tiempo,<br>pero extinguida\u2026 \u00a1jam\u00e1s!\u00bb<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antonio Garc\u00eda de Quevedo, naci\u00f3 en Fresno del R\u00edo en el a\u00f1o 1.860, y muri\u00f3 a los 63 a\u00f1os el<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":31,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[8,9],"class_list":["post-30","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-personajes","tag-garcia-de-quevedo","tag-personajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/acfresno.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/acfresno.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/acfresno.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/acfresno.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/acfresno.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/acfresno.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":77,"href":"https:\/\/acfresno.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30\/revisions\/77"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/acfresno.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/acfresno.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/acfresno.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/acfresno.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}