Antonio García de Quevedo.

Antonio García de Quevedo, nació en Fresno del Río en el año 1.860, y murió a los 63 años el 11 de junio de 1.923 en su domicilio, sito en lo que hoy es el Nº 26 de la calle de San José, siendo enterrado en el cementerio del mismo pueblo. Hijo de Francisco y Francisca, ambos naturales igualmente de Fresno.

Tenía Antonio por profesión la de abogado, pero ya desde muy joven comenzó a destacar por sus dotes literarias. No solo en la prensa regional, puesto que también colaboró en diversos medios nacionales, como el semanario satírico Madrid Cómico, en donde compartía pluma con literatos de reconocida solvencia, como Ramón de Campoamor, López Silva, Vital Aza, Alas Clarín, José Estremera, y un largo etcétera. También publicó sus obras en El Papa-Moscas de Burgos, El Eco de SantiagoEl Correo de Cádiz y La Hormiga de Oro, además de sus más frecuentes publicaciones en medios de nuestra provincia; como La Revista Cántabra, La Atalaya, El Atlántico o El Correo de Cantabria. Sus poemas, traspasaron las fronteras llegando a Cuba, con algunas publicaciones en la revista La Montaña, de la que era colaborador y estaba  editada por la Colonia Montañesa en Cuba.

Entre otros merecidos premios, obtuvo una corona de plata en los Juegos Florales del Ateneo de Vitoria, por su obra Oda a la Cruz Roja, siendo distinguido también por la Asamblea Suprema de esta institución benéfica con una medalla honorífica.

Por razones de su trabajo de abogado, pasaba  largas temporadas en Santander, donde era sumamente apreciado en los círculos literarios.

La Revista Cántabra, hacía de él esta semblanza en uno de sus números;

En noches claras, primaverales o de estío, cuando no cae la lluvia ni canta el viento medrosamente, García de Quevedo mide a lentos pasos los andenes del moderno Boulevard de Pereda; y cuando el tiempo adusto y huraño barre las calles con el furor de la cellisca, da vueltas lentamente en La Plaza Nueva, en la sombra de las naves tristes, a las horas en que va cesando el bullicio de la ciudad. Nadie dirá si lo encuentra acaso, que el nocherniego paseante, de andar seguro, de tranquilo aspecto, de rostro burgués, como de hombre contento de la vida, es el poeta tantas y tantas veces celebrado por sus versos sinceros, correctísimos, de los que en estos tiempos de agitación literaria se complacen en seguir el camino trazado por los maestros consagrados. García de Quevedo es un amador de la vida retirada y tranquila, de la descansada vida que cantó el divino Fray Luis. Siempre ha vivido obscuro, sin grandes ambiciones, soñando y escribiendo en cuanto su alma de poeta  se ha conmovido, sin otro anhelo que dar salida a sus ideas y sentimientos. Trabajador infatigable, ha llenado miles de cuartillas, y poco a poco ha ido dejando la huella de su talento y su inspiración en cientos de composiciones que formarían coleccionadas varios volúmenes. Lo más trivial, lo más humilde halla un eco en su vida; y a veces el ansia de un momento de emoción que para otros ha pasado inadvertido, le ha inspirado a él estrofas bellisimas. Arde en amores por la literatura y por el arte; y toda empresa de noble fin que llame a su puerta de escritor, le pone la pluma a punto de contribuir a su realización y a su progreso, con igual entusiasmo y desinterés que pudiera tener a los veinte años en los albores de su carrera. Su corazón de poeta, un corazón bondadosísimo, infantil, se alboroza como el de un niño, en cuanto oye hablar de planes y proyectos literarios. El no estará entre las avanzadas, entre los que hacen activa vida literaria, pero los sigue siempre desde su puesto presto a ganar el laurel conquistable o a perecer gloriosamente en la demanda. En estas páginas de Revista Cántabra se guardan copiosas muestras de la inspiración y el talento de Antonio García de Quevedo. Ellas han sabido conquistarle la estimación de los lectores, cuando ya contaba con el prestigio de triunfos envidiables logrados en brillantes torneos de arte, que dieron a su nombre literario una sólida reputación.”

Tampoco olvidaba Antonio García de Quevedo en sus poemas, el rendir algún tributo al pueblo que le vio nacer, y así, entre sus muchas obras, encontramos algunas referencias a Fresno y sus contornos; como esta bella y exacta referencia al arroyo “El Merdero” que discurría por el pueblo  lamiendo las paredes de la huerta de su propiedad;

“En el olmo más alto de mi huerta,
cuya raíces por invierno moja
un arroyo que es más, y que no es río
sino cuando los ríos se desbordan,
tienen su enorme nido las cigüeñas,

…” (Fragmento del poema Mis Pájaros)

García de Quevedo, tocó varios palos de la poesía; lo mismo hacía poemas épicos, que amorosos, satíricos o religiosos. Estos últimos, fruto de sus profundas convicciones religiosas.

En el año 1.908, se inauguró el remozamiento de la Ermita de Santa Ana, cuyas obras habían sido costeadas, si no en todo, si en una importante parte por su padre Francisco García de Quevedo. Y el poeta, dejó constancia de este acontecimiento en el poema que se transcribe a continuación, y que fue publicado en La Revista Cántabra en septiembre de ese mismo año.

LA ERMITA DE SANTA ANA
I
Ruinosa, olvidada y triste
la ermita se encuentra ya,
en medio del ancho valle
que nieblas suelen cercar.
En vano prósperos tiempos
mira que vienen y van;
en vano en torno palpitan
el júbilo y la piedad.
Desplómase el campanario,
hunde el muro el vendaval
y las traidoras ventiscas
su recinto ganarán.
Pero se la ve de lejos
entre el verdor descollar,
cual nave que desguarnida
y sola aún flotando está.
¡Qué de veces a sus huecos
me iba de niño a asomar,
fascinándome el arcano
de su interna soledad!
Tan vieja y rota la ermita
y el crudo invierno al llegar,
a impedir que en tierra caiga
¿quién vendrá?
II
Arquitectónica flor
humilde, pero que dar
efluvios logra de nobles
y antiguos arte y ritual…
¡Cuántas edades tocaron
su frente! ¡Cuántas quizá
en sus heridas pusieron
caritativa señal!
Hoy, ni curiosos atrae:
por eso la ermita está
sin culto, sin ornamento,
sin efigie y sin altar.
En vez del incienso grato
respira ingrata humedad;
no se oye el rumor más leve
de sus ámbitos brotar.
Sus pies, que el cincel pulió,
hundiéndose en tierra van.
Ya sus umbrales sin puerta
son un espeso zarzal,
que ni los muertos los cruzan
como antes, para ocupar
su seno, que iba trocándose
en fúnebre cavidad.
Algún lagarto a sus grietas
acude, sol a tomar,
cual si de ella enseñoreándose
ya fuese el genio del mal.
Como tan abandonada
quedó, la abandonan más;
arrancarla del olvido
¿quién podrá?
III
Musa que al bello sentir
daba forma sin rimar
lamentó aquel abandono
entre la bruma otoñal.
La musa huyó: su querella
¡ay! ¿quién la recordará?
Ahogándose fue en las ondas
del estruendo popular.
Y la ermita, que no encuentra
ni quien llore su orfandad,
si por la ruina se extingue
parece que anhela tal.
Ya apenas alma piadosa
su entrada viene a tapar
porque los huesos queridos
no robe fiera voraz.
Como quien me dió la vida
dejó esta vida mortal,
nadie se descubre y reza
cabe la ermita al pasar.
Él solo siempre lo hacía
diciendo: «Enterrado está
aquí mi padre; recemos
para que descanse en paz.»
Y exclamaba: «¡Pobre ermita!
¡Si yo te pudiera alzar!…»
………………………………
¡Alzada está, padre mió;
se ha coronado tu afán!
IV
¡Oh, qué gozo! Ved la ermita
a su juventud tornar,
con su augusta sencillez
y su pristina beldad.
Virtud que llamaste al pecho,
¿quién no te responderá?
¡Todo, tú, lo has conseguido,
sacrosanta Caridad!
Cuando faltaron las piedras
para la ermita, quizás
hasta los muertos las daban
de su mansión sepulcral.
Hoy los que en ella reposan
alborozados verán
que guardadores celestes
guardan su sueño eternal.
Como Lázaro, a la luz
vuelve, de la obscuridad;
la religión, que es su espíritu,
llega su cuerpo a animar.
Madre de mi Dios y mía,
que a tu madre aquí verás
honrada por los que ofrecen
esta prenda de piedad,
acuérdate que mi padre,
en esta vida mortal,
honrando á su padre, así
quería a tu madre honrar.
¡Oh! Cuando llame la ermita
con su lengua de metal,
como grito de victoria
su acento resonará.
Y escucharemos que dice:
«Ved que la fe puede estar
callada por largo tiempo,
pero extinguida… ¡jamás!»

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